29 de mayo de 2013

Umberto, Eco, Música, Sonido y espacio acústico en la ficción

mberto, Eco, Música, Sonido y espacio acústico en la ficción


Si en todos los carteles publicitarios se repitiera la Mona Lisa, la Mona Lisa se volvería fea y obsesiva...  Con la música, en cambio, no: vivimos en ella como en un baño amniótico. ¿Cómo recuperar el don de la sordera?

Umberto Eco



Las novelas de Umberto Eco son riquísimas en la descripción de espacios. ¿Y qué hay del entorno acústico? Es conocida la profunda relación de Eco con la música: es apasionado flautista de pico, fue amigo personal de Luciano Berio con quien compartió el  análisis de la obra de Joyce, ha reflexionado sobre temas musicales, en ocasiones  ha tomado a músicas específicas como ejemplo para el análisis semiótico (si bien no la ha tenido como objeto de estudio en sí misma) y puede pasar horas contando anécdotas sobre música y músicos contemporáneos.

En su novela La isla del día antes (1994) las anacrónicas disminuciones para flauta de pico de Jacob van Eyck (ca. 1589 - 1657) ocupan un lugar protagónico. Sin embargo, un análisis más profundo al mundo sonoro de sus novelas puede desvelar cosas sorprendentes.

   


Juan Carlos Asensio (el único especialista en música medieval cuya influencia es reconocida tanto por los rancios cónclaves musicológicos como por las revistas de moda) nos cuenta las siete diferencias que existen entre la música y paisaje acústico histórico de una abadía Benedictina del Medioevo y su representación en la versión cinematográfica de El Nombre de la Rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986). Contrastando objetos sonoros históricos  y su representación en el film, Asensio (él mismo incomprendido asesor musical de filmes históricos) nos mostrará un sonido que ensambla más armoniosamente con los cuidados espacios de ficción históricamente informados.