4 de julio de 2013

Con el alma llena de banderas... la digestión es más pesada...

Con el alma llena de banderas... la digestión es más pesada...

En el bar de Guay-Chung, el chino más culé de todo el barrio de la Sagrera, José (Argentino) y Antonieta (Chilena), discuten airadas con Gerardo (Mexicano) ante unos parroquianos que no entienden exactamente el punto de la polémica. 

-“Él y sólo él logró llenar de esperanza a toda Latinoamérica construyendo un inexorable lazo de hermandad…”, afirmaba categórica Antonieta. 

-“Él logro dar a los pobres lo que tanto necesitaban y añoraban, reviviendo los viejos sueños de justicia inalcanzable”, espetó el chileno.

“Nada, nada… mentira!!!”, se defendía el mexicano, “era un populista, un farsante y un payaso que mantenía hipnotizado al pueblo con ilusión boba y sus desplantes televisivos”…

Me decidí a intervenir en la polémica… “bueno, es verdad que hay que ser críticos con Hugo Chávez, y con su legado material y simbólico, pero tampoco se puede pasar por alto muchas cosas que su régimen hizo por los pobres que fueron marginados por los gobiernos “democráticos” anteriores a él… Es cierto que habría que analizar ese populismo asistencialista que se confunde con izquierda…”

-“De qué hablas barbón”… me interrumpió en seco Antonieta… “estamos discutiendo sobre el Chavo del 8”…

-“Guay-Chung… un plato combinado 6 plis!!!”... disimulé y me senté en el rincón…




Barcelona, 10 de marzo de 2013