28 de octubre de 2013

Music Theatre and Stage Performance

Music Theatre and Stage Performance
Workshop con Jorge Isaac (Conservatorio de Ámsterdam) en la ESMuC
25 y 26 de octubre de 2013

Dentro del seminario de recursos para la investigación de los másters en música clásica y antigua de la ESMuC, tuvimos la arrolladora visita de Jorge Isaac, responsable del área de flauta de pico del Conservatorio de Ámsterdam, cargo que tomó tras sustituir al legendario Walter van Hauwe y cabeza del proyecto VisiSonor (nombre con resonancias en la ficción de otro Isaac: Asimov).



El taller incluyó la audiovisión crítica y discusión de diversos ejemplos de música en escena y teatro musical e interacción de la música con otras manifestaciones, en diversas tradiciones artísticas: desde Nigel Kennedy vestido como Boy George interpretando las Cuatro Estaciones de Vivaldi, hasta el teatro del absurdo de Samuel Beckett, pasando por el ballet (y antiballet), la tradición conceptual de Cage y Cunningham y la indispensable Cathy Berberian. Todos fueron revisados con respeto, pero muy críticamente.



De su análisis derivaron aspectos fundamentales de toda performance musical pero que son tradicionalmente descuidados o dados por descontado por la mayoría de los músicos prácticos: la iluminación, el tratamiento del espacio, la comunicación e interacción entre los músicos y de éstos con el público, la vestimenta y look y el concepto global de la propuesta del músico.

¿Por qué estar condenados a vestir de negro?, ¿De dónde surge esta tradición?, ¿Por qué hasta el piano va de negro?, ¿Será porque la mayoría de los compositores que tocamos ya murieron?, ¿Estamos preparados para una performance musical dentro de la tradición de la música de arte europea, pero acorde con nuestro siglo XXI?



La recta final del workshop fue, como el resto del taller, tan fascinante como asombrosa. Isaac tomó a un grupo de estudiantes de entre el auditorio y los puso a hacer ejercicios de calentamiento. Trabajaron una rutina que fueron creando entre todos. Para estimular la memoria corporal la repetían de varias maneras con originales estrategias mnemotécnicas corporizadas. Cuando la mayor parte de los asistentes nos preguntábamos qué hacíamos viendo hacer gimnasia a nuestros compañeros a media mañana, el ejercicio se fue transformando. Sin darnos cuenta nada quedó de la calistenia. En su lugar una música surgida de no sé donde, pero seguro que NO de una partitura inerte, arropó una performance corporal-sonora que nos conmovió al extremo. ¿Cómo pasó eso?



En sus sesiones, Isaac nos convenció que hay un lugar que frecuentamos muy poco, pero desde el cual la música surge irreprimible, para conmocionarnos en lo más profundo. Aun estamos incorporando todo lo aprendido de este gran flautista de Hamelín de encanto caribeño, puntualidad inglesa y un rigor profesional contundente. Mil gracias!!


Barcelona, 28 de octubre de 2012